En Colombia, al igual que en muchos otros países, es frecuente encontrar estructuras de concreto que presentan signos de deterioro antes de cumplir su vida útil proyectada. Una de las causas más comunes y costosas de este fenómeno es la corrosión del acero de refuerzo.
Cuando el acero comienza a corroerse y pierde su capacidad estructural, no solo se ve comprometida la seguridad de la obra, sino que también se incrementan los costos de mantenimiento. En los casos más severos, puede incluso requerirse una intervención estructural profunda o la demolición anticipada de la edificación.
¿Por qué se corroe el acero?
Aunque el concreto es un material ideal para proteger al acero gracias a su alcalinidad, existen condiciones que alteran este equilibrio natural:
- Ambientes agresivos: humedad constante, salinidad, exposición a cloruros o dióxido de carbono.
- Mala calidad del concreto: mezclas mal proporcionadas o mal compactadas aumentan su porosidad.
- Fallas en el recubrimiento: espesores insuficientes o mal ejecutados dejan el acero vulnerable.
- Falta de control en obra: errores en el curado, vibrado o colocación del concreto.
- Elige concretos de baja permeabilidad. Utiliza mezclas diseñadas con una baja relación agua/cemento, aditivos plastificantes y buena granulometría.
- Asegura un recubrimiento adecuado Respeta los espesores mínimos establecidos por la norma técnica según el tipo de exposición ambiental.
- Controla los procedimientos en obra Una mala compactación o un curado deficiente afectan la durabilidad del concreto. Capacita al personal y verifica la correcta ejecución en cada etapa.
- Utiliza aditivos inhibidores de corrosión Son una excelente opción para estructuras en zonas costeras, industriales o de alta humedad.
- Evalúa soluciones de protección adicional Como recubrimientos superficiales o concreto proyectado con aditivos especiales en zonas críticas.



